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Arq. Daniel Moreno Flores

Nació en Marsella, Francia en 1984. Durante su niñez y juventud estudiaba en la Fundación Experimental Pestalozzi, donde, desde muy pequeño, recibirí­a una fuerte influencia sobre la metodología aplicada en el aprendizaje y la construcción de los procesos. En 2007, ingreso en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Actualmente, de forma paralela a sus labores profesionales, cursa la Maestri­a en Diseño Arquitectónico Avanzado (MDAA  FADU  UBA) de Buenos Aires, Argentina.

Premios y reconocimientos

A lo largo de carrera profesional, el Arq. Daniel Moreno Flores ha impartido numerosas conferencias magistrales en universidades, colegios profesionales y Bienales de Arquitectura de toda Latinoamerrica, siendo destacable su activa participación en la XIV BAQ 2012 (Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito – Ecuador), la IX BIAU 2014 (Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo de Rosario en Argentina), la BAL 2017 (Bienal Arquitectura Latinoamericana) y el XIII Seminario Internacional SESC 2018 de Sao Paulo en Brasil. A su vez, su labor profesional ha sido reconocida en varios premios nacionales e internacionales.

Entre sus obras más importantes encontramos el del Mirador Shalalá en el Quilotoa, ganador del Premio Nacional de Diseño Urbano y Arquitectura del Paisaje en la XIX Bienal Panamericana de Quito en el 2014 y Segundo Lugar en los premios anuales de ArchDaily en el 2015; La vivienda RDP, con la que obtuvo el Premio Nacional de Diseño Arquitectónico en la XX Bienal Panamericana de Quito y finalista en la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo en el 2016; la intervención en el Centro Ambulatorio de salud mental San Lázaro, con el cual obtuvo el premio Ornato Ciudad de Quito 2013; El estudio Mike, primera mención de Honor Nacional en Rehabilitación en la XVIII Bienal Panamericana de Quito 2012; y la Casa Algarrobos, Premio Nacional de Diseño Arquitectónico en la XVIII Bienal Panamericana de Quito 2012.

¿Cómo se define a si mismo?

Soy una persona introspectiva, pero al mismo tiempo me interesa ser partícipe en la sociedad y llegar a la gente con mi trabajo. Me considero optimista y curioso, me gusta preguntarme como pueden cambiar las cosas en cuanto al territorio y los recursos, me siento muy inquieto en ese sentido. Juguetón, soñador y creativo. Me gusta establecer pequeños mundos que se materializan; sorprenderme con las preguntas cuando las respuestas son diversas, y no tener prejuicios. Ser abierto a las posibilidades y que las cosas sean lo que tengan que ser, sin imponer mi propia voluntad.

¿Cómo y cuándo se dio cuenta que era su vocación?

Debo regresar muy atrás para esa respuesta. Siempre pensé que debo ser arquitecto, desde muy pequeño. Yo estudiaba en el Pestalozzi, donde no existen aulas definidas, sino ambientes libres. El Pestalozzi está ubicado en la montaña del Ilaló, rodeado de bosques y espacios originados como áreas de juegos: manualidades, carpinterí­as, huertas. Desde muy pequeño realizaba pequeños objetos que se moví­an: engranajes, teléfonos, televisiones, y llegué a hacer pequeñas maquetas arquitectónicas, tanto allí­ como en casa. Mi madre es artista y tení­a muchos materiales con los que experimentaba. No sabí­a a lo que me iba a enfrentar, pero mi vocación por la arquitectura siempre estuvo ahí­.

¿Qué significa la arquitectura para usted?

Es difí­cil definir a la arquitectura. Siento que es una profesión muy amplia y eso es muy enriquecedor. Puedes hablar de espacios, pero también puedes estar fuera de estos lí­mites y te puedes vincular con la ciudad. La arquitectura para mí­ es la definición material de los espacios en la que la estructura importa, en la que los materiales importan, donde el ser humano interactúa; donde el ser humano habita.

¿Qué es lo primero que analiza cuando se enfrenta a un nuevo proyecto?

Me gusta reinventarme. Busco no tener fórmulas, no tener un paso a seguir. Sino que la misma lógica que envuelve el contexto de ese proyecto vea hacia donde me puede dirigir. Busco esencias, voluntades, definiciones que me ayuden a delimitar dicho contexto. Me gusta explorar.

A veces los proyectos tienen tiempos definidos y uno debe ser muy ágil y entender esa problemática.

Otras veces puedo explorar las relaciones humanas e identificar a la contraparte: conocerle, buscar su historia de vida, lo que piensa del futuro, a partir de esos elementos puedo sacar pequeñas ideas. En ocasiones, hay lugares muy concretos en los que tengo que analizarlos como si fuese la escena de un crimen, buscando todas las condicionantes que me permitan establecer una base de trabajo. Otras veces, de formas poéticas, busco explorar ciertos ideales, identificar un objeto y ver como se relaciona con si mismo y con otros materiales.

En otros momentos me interesa el registro, el dibujo; volver a la mano y trabajar lentamente para ir descubriendo a partir de lo que vaya rayando o construyendo, como un artesano que va palpando los materiales o pequeños objetos realizando maquetas que me ayudan a simular la realidad.

Arq. Sebastián Calero – Arq. Daniel Moreno Flores

Cuénteme de sus maestros, ¿tuvo alguna influencia en particular?

Hay puntos importantes en mi vida. Uno de ellos, como ya les comentaba, fue el colegio. Este lugar libre donde te permiten hacer todo lo que el niño busca. Eso ha sido un motor fundamental en mi vida. Siempre he querido volver a esa etapa vinculando esa metodología experimental en todos mis proyectos.

Otro fue mi carrera universitaria. Yo estudié en la Católica y en los primeros años tuvieron esa misma libertad. Aprendí­ mucho de los materiales, del dibujo, de la acuarela. Eso fue muy importante para mí­ porque me permitía entender las herramientas y las libertades. Saber que podemos proponer. El Arq. Jose María Saez fue mi profesor en cuarto y noveno nivel y posteriormente estuve trabajando con él alrededor de cinco años. Recuerdo durante el desarrollo de la tesis que nos impulsó a definir nuestra posición arquitectónica. Sus proyectos demandaban una profunda reflexión, pensar en la relación de todos los objetos y elementos que constituí­an los proyectos teniendo en cuenta la gestión de los recursos y su sistematización. Otra persona importante para mí­ ha sido el Arq. Alexis Mosquera, con el que compartí­ los últimos años de mi formación. Con él, aprendí­ a tener en cuenta los pequeños detalles de la parte arquitectónica, la necesidad de alcanzar la definición ultima de los objetos.

¿Sus herramientas de trabajo indispensables?

Indispensable es Pensar. Después puede venir lo que sea. Yo estoy en esta búsqueda de reinventarme. A veces será indispensable una hoja, un lápiz, otras hacer una maqueta o un collage, o llamar a la gente para que venga a conversar. Divertirme, ser feliz, compartir, aprender eso es también indispensable.

Un material, un color y una forma

Todos. Tengo una mirada abierta al respecto. Miro en el territorio, en la ciudad, en una casa en particular. Me vinculo con la gente para buscar materiales. A veces puede ser papel, tierra, una caja, un pequeño bloque, un tensor. Me maravillo con todos los materiales con los que me encuentro. En cuanto a las formas trabajo inmerso en la creatividad. Me interesan los desgastes, el paso del tiempo, conservar la textura, el carácter propio de los objetos, realzar sus valores. Me interesan las imperfecciones.

Lí­nea recta o lí­nea curva

Prefiero la lí­nea del objeto. La lí­nea y la forma que tenga que ser. Más que la forma, me interesan el orden y el sistema.

Una obra que le emocione

No se si existe alguna en particular, pero si me emocionan aquellas que sobrepasan los lí­mites de la arquitectura. Por ejemplo, recuerdo ahora un proyecto de ENSAMBLE STUDIO: la Trufa. En esta obra vierten hormigón como si fuese un gran bloque de piedra, y en el interior introducen heno. Posteriormente hacen un corte muy sutil e ingresa un ternero, y poco a poco, el animal se alimenta del heno y un tiempo después, finalmente, se genera el espacio.

Recuerdo también una obra de Peter Zumthor: la capilla Bruder Klaus. En su inicio, define la estructura con maderas redondas y posteriormente, con la comunidad, va vertiendo el hormigón hasta consolidar una forma final. Luego, con un acto muy poético, queman la madera. Esta deja de existir, pero su esencia sigue impregnada oscureciendo el hormigón con las marcas del pasado, generando con ello hermosas texturas y efectos de luz.

Un lugar donde desconectar

La naturaleza, siempre la naturaleza. Estar cerca del agua, de las frondosidades, de los insectos, de los pájaros. Salirse un poco de lo que hemos construido y conectar con la creación natural.

Una maní­a incorregible

Hay muchas (rí­e). Todas son corregibles.

Su madre, Pilar Flores, es una reconocida artista. Cuéntenos sobre su influencia en su forma de comprender la arquitectura.

Mis dos padres han sido importantes de diferentes maneras. Mi madre, desde el lado poético y artí­stico, me enseñó a conservar ese amor por el arte, el estar creando siempre como una forma de expresión, como una forma de conectarse con lo que estás haciendo. Mi padre es una persona social, generosa. Le gusta lograr sus objetivos sin importar los medios. Eso también ha sido muy importante para mí­.

Usted ha impartido numerosas charlas en diferentes espacios de arquitectura y construcción en muchos paí­ses de Latinoamérica. ¿Cuál es su principal mensaje?

Transmitirles pasión. Me interesa que sepan que tienen mucha libertad y que somos seres inteligentes y que podemos hacer todo lo que nos propongamos. Mostrarles que existen muchas posibilidades, que podemos fabricar lo que pensemos. También es importante para mí transmitirles la importancia de los recursos y del territorio; hablar sobre el juego creador, que no sean rígidos y asuman la libertad.

De entre todos sus proyectos, háblenos de su mayor desafí­o y su mejor experiencia.

En cada momento que me enfrentado a la arquitectura siempre ha habido retos y desafíos. Todos han sido complejos y enriquecedores. Siempre pienso que con el tiempo soy más grande y tengo mayor experiencia pero, en realidad, me doy cuenta de que siempre estoy aprendiendo, en el dí­a a dí­a.

¿Cuáles son los principales problemas actuales en la arquitectura?

Es difí­cil actuar en el caos de la realidad… Considero importante pararse a pensar sobre los recursos: de dónde proviene el agua, a dónde se está yendo, qué contaminación estamos generando, como nos desenvolvemos en el lugar en el que vivimos ¿Es acorde nuestra forma de vida de acuerdo al territorio? Eso es importante, un gran desafí­o a entender todavía. Es necesario lograr espacios de calidad, que sean en armoní­a, que podamos disfrutar el lugar donde vivimos, ya sea en nuestra casa o en la ciudad. Otro desafí­o es hacer llegar la arquitectura a la sociedad. Se hace poca arquitectura. La mayor cantidad de gente entiende la arquitectura como las construcciones, no conocen la importancia de la arquitectura y de cómo incide en nuestra calidad de vida, en la generación de espacios dignos y confortables.

Si mira al futuro de la arquitectura, ¿Qué ve?

A veces pienso que el futuro de la arquitectura puede entenderse erróneamente. Siempre pensamos que el futuro tiene que ver con las máquinas. Pienso que hay que volver al origen, que hay que volver hacia la tierra, hacia el entendimiento de donde provienen los materiales, hacia la concientización de los procesos, al entendimiento de los fenómenos económicos, pero todo ello, en función del bienestar humano. Pienso que es importante redefinir las ciudades y no seguir expandiéndonos de forma insostenible. La arquitectura es muy contaminante y es importante saber como estamos afrontando los proyectos. Los humanos somos seres muy modificadores de nuestro entorno, y cada vez hay menos lugares para respirar.

Para concluir, ¿podrí­a compartir con nosotros algunas ideas? Cuéntenos sobre su último proyecto.

Actualmente, me siento más inclinado a desarrollar esa conciencia medioambiental. Por ejemplo: entender como se hace la recolección de aguas negras y aguas grises, como tratarlas a través de microorganismos, a través de un biodigestor o un sistema alternativo por el cual pueden purificarse. Lo que entendemos como muerte se puede revertir y cambiar hacia la vida.

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