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SOLERAS DE HORMIGÓN

Por más de 30 años, la Fundación MUSAAT ha estado trabajando al servicio de la arquitectura e ingenierí­a realizando estudios permanentes sobre los riesgos en los procesos de edificación, su posterior mantenimiento, así­ como en las medidas de prevención y seguridad.

Con el objetivo de contribuir a una mayor calidad en el sector de la construcción y apoyar acciones de formación e investigación, el MUSAAT elabora una serie de monográficos denominados Documentos de Orientación Técnica en la Edificación. Para ello, cuenta con los investigadores especialistas y docentes universitarios, D. Alberto Moreno Cansado y D. Manuel Jesús Carretero Ayuso, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de la Edificación.

Plan Arquitecto comparte la publicación de estos documentos para fomentar las buenas prácticas profesionales en los procesos de edificación.

1. PROBLEMAS HABITUALES


Entre las lesiones más habituales de las soleras se encuentran las fisuraciones y las humedades por filtración y/o capilaridad (tanto del propio elemento, como consecuencia en las fábricas de cerramientos o tabiquerí­a en contacto con las soleras), también por el agua procedente del nivel freático, fugas o roturas de redes de saneamiento, etc.

EL ORIGEN DE LAS CAUSAS

Etapa de proyecto:
  • Ausencia o insuficiente información de las caracterí­sticas del terreno: estratigrafí­a, situación o oscilación del nivel freático, permeabilidad del suelo, etc.
  • Adopción de soluciones inadecuadas, no adaptadas a las condiciones del terreno y/o necesidades del edificio.
  • Falta de definición del proyecto, de sus materiales y/o ausencia de detalles constructivos y diseño de las juntas necesarias en la solera.
  • Incompatibilidades entre materiales o con el ambiente al que quedarán expuestos.
  • No prever el compactado de terreno y subbase.
  • Inadecuada elección de la subbase (presencia de nivel freático).
  • Previsión de lámina de polietileno en aquellos casos que no son necesarios y que pueden aportar más riesgos que beneficios.
  • Inadecuados espesores, tipologí­a y consistencias del hormigón empleado en la ejecución de la solera.
  • Ausencia o deficiente planificación y/o ejecución de las juntas de construcción, retracción o dilatación.
Etapa de puesta en obra:
  • Falta de cuantificación del personal, en cualquiera de las fases de la ejecución, desde la formación de la explanada hasta el tratamiento de acabado de la solera.
  • Modificaciones de proyecto
  • Cambios en los materiales.
  • Descuidada ejecución de la nivelación y uniformidad y/o deficiente compactación.
  • No mantener continuo el espesor de la subbase en los encuentros con elementos de cimentación.
  • Incorrecta colocación del armado de reparto en la solera.
  • Ausencia o inadecuada ejecución en el proceso de vibrado del hormigón.
  • Defectos de nivelación
  • Asientos diferenciales por la presencia de canalizaciones.
  • Ausencia o deficiente ejecución de la junta de aislamiento o separación con elementos fijos de la edificación (elementos estructurales, arquetas, sumideros, etc).
  • Ausencia o deficiente curado del hormigón
  • Colocación de la solera en dos capas.
Etapa de uso y mantenimiento:
  • Ausencia de mantenimiento.
  • Acciones indebidas sobre los materiales y elementos constructivos.
  • Cambios de uso

2. LESIONES Y DEFICIENCIAS


Las principales lesiones y deficiencias que nos podemos encontrar en las soleras de hormigón son, entre otras:

Fisuraciones de retracción o contracción del hormigón de la solera por:
  • Inadecuado espaciado de las juntas en función al espesor de la solera y el posible rozamiento con la base de apoyo.
  • La realización tardí­a del aserrado de las juntas (entre las próximas 6 – 24h de la puesta en obra del hormigón).
  • Deficiente o excesiva profundidad de la junta por serrado (1/3 del espesor de la solera).
  • Deformaciones, abombamiento, alabeos o desniveles en bordes de paños contiguos de las soleras.
  • Asientos diferenciales, debido a la falta de compactación de la base de apoyo.
  • Cambios en las condiciones de humedad del terreno (fugas redes saneamiento, aguas lluvias o riego, nivel freático o filtraciones por las propias fisuras de la solera).
  • Diferentes condiciones de apoyo entre el terreno y las zapatas, debido al diferente apoyo de la solera sobre el encachado. También por falta de armado en esa zona.
  • Humedades por la ausencia o deficiente montaje del elemento impermeable entre la solera y el terreno.

3. RECOMENDACIONES TÉCNICO-CONSTRUCTIVAS


PREPARACIÓN DE LA EXPLANADA Y LA CAPA BASE DE APOYO DE LA SOLERA

La compactación de la explanada (subbase) y de la base constituye una operación básica para el buen funcionamiento de la solera. Para ello, debe realizarse un ensayo de compactación del material existente, para definir la densidad máxima y humedad óptima de compactación.

La densidad exigida en obra para la humedad óptima establecida deberá alcanzar un valor de, al menos, el 95% de la densidad. En aquellos casos que el terreno no reúna estas caracterí­sticas, se deberá proceder a su sustitución o su estabilización.

CONFORMACIÓN DE LA CAPA BASE
  • Materiales granulares: Encachado de piedras o bolos, la zahorra natural y la zahorra artificial.
    • La capa de encachado de piedra suele tener un espesor de entre 15-20 cm y un tamaño de árido entre los 40-60 mm. Para eliminar las irregularidades en superficie, se extiende una capa de arena de entre 20-40 mm.
    • Con la zahorra se consigue una buena nivelación de la superficie, pero no unas buenas condiciones de drenaje. Por ello, no se recomienda esta solución constructiva en terrenos con niveles freáticos próximos a la superficie. Sus espesores en este caso no son superiores a los 25 cm.
  • Materiales tratados con cemento: Grava encementada, suelo-cemento, hormigón compactado y hormigón magro. Aportan una gran estabilidad y resistencia, lo que permite reducir el espesor de la solera.
  • Materiales de relleno de baja resistencia controlada: morteros espumados y los de estructura celular.
MOTIVO DE LA LÁMINA DE POLIETILENO
  • Separar el hormigón de la solera del encachado de piedra, para evitar que se mezclen y reducir el rozamiento entre ambos.
  • Evitar la pérdida del agua del hormigón durante su puesta en obra.
  • Aislar el pavimento de la humedad natural procedente del terreno. Para ello, será necesario disponer de un adecuado solape entre las láminas (50 cm).

Para reducir el riesgo de fisuración por aumento de la exudación se recomienda colocar una capa granular de 10 cm previo al vertido del hormigón.

ARMADO DE LAS SOLERAS
  • La armadura se mantendrá separada un mínimo de 50 mm sobre la superficie inferior, sobre calzos o celosias prefabricadas.
  • La armadura de la malla deberá retirarse entre 70-80 mm de la junta de contracción o retracción.
  • La adición de fibras poliméricas o de acero puede ayudar a mejorar las condiciones de retracción y capacidad mecánica del hormigón.
  • En caso de soleras de hormigón de armado continuo, se utilizará una mayor cuantí­a de armadura. Este reforzamiento se realizará en ambas caras y en los puntos crí­ticos como pilares o sumideros con armado a 45º.
  • Si la solera dispone de armadura en su tercio inferior para absorver los esfuerzos a flexión, se deberá colocar una malla de refuerzo en el tercio superior.
JUNTAS

Las fisuraciones suelen aparecer por retracción o por alabeo. La retracción es la disminución del volumen de hormigón durante el proceso de fraguado del mismo, y se produce por la pérdida de agua debido principalmente a la evaporación. Dicha pérdida interna puede generar tensiones internas que dan lugar a estas fisuraciones.

La retracción depende de:

  • La cantidad de finos,
  • La cantidad y tipo de cemento empleado, a mayor resistencia del hormigón, mayor será su retracción. El hormigón en masa retrae más que el hormigón armado.
  • Relación agua-cemento. No debe ser superior a 0,55. Los hormigones con relaciones superiores presentan mayor peligro de fisuración y peores resistencias.
  • Espesor de la solera. Cuanto menor sea, la retracción crecerá.
  • Superficie de la solera. Cuanto mayor sea, la retracción crecerá.
  • Temperatura ambiental. A mayor temperatura, mayor será también la retracción del hormigón. Por ello, se recomienda curar bien el hormigón.

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1 Comentario

  • Arturo Vanegas

    16/11/2018 19:48
    Responder

    Interesante información, espero seguir recibiendo, gracias.

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